Estos días he oído a muchas personas decir que “si el tsunami viene
después del terremoto, cómo es que tantos japoneses fueron
sorprendidos por las olas y no pusieron pies en polvorosa”.
Vamos a tener en cuenta algunos datos.
Sabiendo que el tsunami -en mar abierto- viaja a 800 km/h, y que el
epicentro se encontraba a 150 km de la costa, la ola tocó la ciudad
más cercana, Sendai, a unos 11 o 12 minutos después del terremoto.
Es cierto que al aproximarse a tierra, en los últimos kilómetros donde
la profundidad va disminuyendo, la ola pierde velocidad; pero
desafortunadamente lo que se pierde en velocidad, se gana en energía,
con lo que el poder de arrastre se va multiplicando.
Ahora, piensa: estás cagadito y has tenido la suerte de que el
edificio donde te encontrabas no te ha tragado entre escombros –
normalmente de madera, si era una vivienda- y aguantaste como un
campeón los casi tres minutos de temblor gordo. Entre esta nueva
experiencia de que todo se te mueva bajo los pies y el rato que usas
para respirar profundo, vas sobrado y te quedan unos 7 u 8 minutos
hasta que veas casas, barcos y vehículos correr hacia ti arrastrados
por un muro de lodo, agua y escombros de casi 10 metros de altura.
Tienes el coraje de ponerte en marcha y evacuar la zona en lo más
lógico: el coche,… pero… oops, antes tendrás que esquivar las
carreteras quebradas, los incendios y sobre todo una vida de
aprendizaje de protocolos y simulacros que te dicen que lo peor es
huir en vez de buscar un sitio seguro -entre ellos aquellos que
superen los 15/30 metros de altura. A todo esto súmale que,
probablemente, en este escenario hipotético superas los 70 años: has
tenido la mala suerte de ser una señora jubilada de la prefectura de
Miyagi, donde la media de edad en algunos barrios es de 65 años.
Venga, ánimo; la suerte está de tu parte y la velocidad de la ola ha
pasado de 600 km/h a 50 km/h. Usain Bolt entró en la meta de los 100
metros lisos a 37 km/h, tú no vas a ser menos.
Y si aun crees en eso de “tonto el último”, “quedarse a ver el tsunami
es de idiotas” o “con lo fácil que era plantarse en la parte alta del
fujiyama”… echa un rato viendo videos y fotos por internet.
Fotos:
Boston 1, 2, y TotalCoolPix.
Ojo, muchos de los cuadraditos blancos que verás de lejos, no son
tetrabricks, son camiones.














